Calidad del agua

La calidad del agua en el Port de Barcelona (pdf)

En el litoral, la influencia continental modifica las características del agua de mar, enriqueciéndolas con nutrientes, aumentando su productividad biológica y haciendo más importante la relación de la columna de agua con los fondos marinos.  Algunos de los procesos costeros son alterados y modificados en los puertos, amplificando unos efectos y reduciendo otros.

Las aguas portuarias reciben aportes de las escorrentías de aguas de lluvia, de las descargas de los aliviaderos del sistema de saneamiento de la ciudad en tiempo de lluvia y de la entrada de parte de las aguas del  río Llobregat. Estos aportes provocan cambios de sus características físicas (por ejemplo, disminución de la salinidad, aumento de la materia en suspensión, etc…) y de sus características químicas (por ejemplo, aumento de nutrientes, presencia de contaminantes orgánicos y metales pesados, etc…).

El abrigo de las aguas portuarias favorece la sedimentación progresiva de las partículas y de la materia orgánica en suspensión en los fondos portuarios. Esta sedimentación modifica la granulometría de los fondos con un aumento de los materiales más finos. Es en esta fracción donde se acumulan los principales contaminantes de los sedimentos, como  metales pesados,  compuestos orgánicos o materia orgánica.

En invierno, las aguas portuarias tienen una excelente mezcla vertical de la columna de agua. En verano, en cambio, por efecto del calentamiento de la capa superficial de las aguas abrigadas se produce una estratificación en dos capas, la superficial más caliente y más oxigenada, y la profunda, más fría y con una menor concentración de oxígeno.


En general, las aguas interiores y abrigadas son:

  • Más calientes que las aguas abiertas.
  • Menos salinas por los aportes continentales y escorrentía
  • Menos densas, al tener menor salinidad.
  • Menos transparentes, con más materia en suspensión y turbidez.

Por el contrario las aguas abiertas son:

  • Más frías
  • Más salinas
  • Más densas
  • Mayor transparencia, menos materia en suspensión y turbidez

Los aportes de nutrientes y materia orgánica a las aguas portuarias abrigadas afectan a las concentraciones de oxígeno disuelto en agua, que se consume principalmente por las bacterias que degradan la materia orgánica y la ponen en forma de nutrientes a disposición del fitoplancton y del resto de la cadena trófica. Los niveles de clorofila en agua, mayores en aguas interiores que en aguas exteriores, son un indicador de las poblaciones de fitoplancton.

En las aguas portuarias hay mayor concentración de amonio que en las aguas exteriores, indicador claro del origen continental y residual de los aportes.



La Autoridad Portuaria de Barcelona lleva haciendo un seguimiento de la calidad de las aguas portuarias desde hace unos 20 años.

En las aguas abrigadas, es apreciable el gradiente de contaminación entre la zona Norte o de Port Vell y la zona Sur de Moll Prat, respecto a los contaminantes orgánicos y a los metales pesados, debido principalmente a la carga histórica de vertidos. Así, plaguicidas como el Anzifós, hidrocarburos aromáticos policíclicos como el fluoreno, compuestos orgánicos volátiles como el tolueno o metales como el mercurio y el níquel han sido detectados con concentraciones variables pero mayores en Port Vell.

En cambio, en las aguas abiertas el gradiente es inverso, es decir mayor contaminación cuanto más al sur,  por la influencia de la desembocadura del Llobregat.